En 1895 se conmemoró el primer centenario del nacimiento de Antonio José de Sucre, de quien se dijo fue el único soldado que pudo quedarse a solas, en paz con su conciencia. Es en homenaje a este insigne venezolano que después de sendos decretos, de la presidencia de la República y del Congreso Nacional, el 30 de enero se funda la Cruz Roja Venezolana. La vida y obra de Antonio José de Sucre esta llena de episodios interesantes, que se colman de luz con los grandes aportes que dejó para beneficio de la humanidad. Excepcional hombre de su tiempo quien con sus reflexiones y preocupaciones por la libertad y los más vulnerables marcó pauta en el tiempo que le tocó vivir. Su espada nunca la empuñó para asesinar, sino más bien para romper las cadenas de resentimiento.
Partiendo de los socorros sanitarios “a favor de los militares heridos y enfermos en tiempo de guerras”, planteamientos que dieron origen a la Cruz Roja, de igual manera en tiempos de paz, sus voluntarios/as prestan sus servicios en períodos de adversidad como a las victimas de la catástrofe de Haití.
Por su parte la Cruz Roja Venezolana seccional Lara, desde un primer momento empezó a realizar acopio de ayuda humanitaria habiendo recibido donativos tanto de empresas, empleados de las empresas, unidades educativas y ciudadanía en general. La población larense ha respondido de manera ejemplar, rápidamente demostró su solidaridad con el pueblo haitiano.
Las personas afectadas por una emergencia o desastre tienen el derecho fundamental de recibir asistencia humanitaria apropiada, sin obstáculos ni requisitos previos. Según el mandato de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, las Sociedades Nacionales, a las que aglutina, representan nuestras inquietudes comunes a favor de los más vulnerables.
Orminda Luján